FUNCIÓN Y FORMA

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FORM FOLLOWS FUNCTION

Cada vez que me preguntan por qué estudié arquitectura respondo que desde pequeño me gustaban los edificios que te hacían sentir algo al caminar por sus espacios u observar sus fachadas. Estoy convencido que la buena arquitectura es aquella que une y armoniza la función y la forma para crear grandes experiencias a los usuarios de estos espacios.

Aquí es donde se empieza a hablar de interiorismo (o como muchos también se refieren: arquitectura de interiores). Cada vez que estoy en el proceso de diseño de una construcción nueva me es imposible separar los espacios de lo que estos albergarán. Hablando concretamente de una casa o edificio de departamentos, no puedo dejar de imaginar como llenaría los espacios con salas, comedores, lobby, roof gardens, etc.

sillas
A través de los años el diseño de mobiliario ha evolucionado de ser algo simplemente funcional a convertirse en objetos de culto realizados por grandes diseñadores y arquitectos. Algunos ejemplos que me vienen a la mente podrían ser la silla LC1 y la tumbona LC4 del gran arquitecto suizo, nacionalizado francés, Le Corbusier. Las sillas MASTERS y LOU LOU GHOST de Philippe Stark, la lámpara ARCO del arquitecto y diseñador industrial Achille Castiglioni (una de las lámparas que cuentan con más replicas en el mercado), la lámpara TIFFANY del diseñador Louis Comfort Tiffany y todo el mobiliario BARCELONA, obra del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe; diseñado para el Pabellón Alemán de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929. Este último siendo un gran ejemplo de cómo toda una “colección” de mobiliario puede ser creada a partir de lo que se quiere proyectar en un espacio.

silla
“Form follows function”, decía el arquitecto estadounidense Louis Sullivan; creador de algunas de las bases de la arquitectura moderna. Frase polémica que llevaría a  diseñadores y arquitectos a los cuestionamientos: ¿Y por qué no unir las dos? ¿Por qué no llevarlas a la par? Después de todo un objeto, sí, debe ser funcional, pero no hay nada como el deleite de lo estético.

Por Luis G. García M.

@LuGEGA